lunes, 17 de septiembre de 2007

Media docena

Boca fue una topadora en el Sur. Con 4 goles de Martín Palermo, vapuleó a Banfield por 6 a 0 y se mantiene en la punta del Apertura junto a Independiente. Gracián y Ledesma marcaron los tantos restantes.

Oportunismo, contundencia, fortuna, etc. parecen los adjetivos calificativos más precisos para este tipo de triunfos tan abultados. Es que es muy dificil desprenderse de ellos, cuando a los 27 minutos el encuentro se está nada más y nada menos que 3 tantos encima del rival.
Boca tuvo todo eso, todo lo que se refiera a llegar y marcar, y a estar en el momento justo y en el lugar indicado. Enfrente el contrario contribuyó, eso vale aclararlo como algo fundamental. No es que los de Russo hayan mejorado ampliamente su modo de jugar, sino que esta vez tuvieron todas las facilidades para realizar lo de siempre pero con una eficacia increible.

Desde el comienzo Boca fue un vendaval de presión, practisismo y simpleza. Pases largos de los laterales a Palacio y una defensa totalmente impasable. Listo, solamente con eso, antes de los 30 el encuentro estaba 3-0 y yendo más adelante, antes de los 40, la diferencia conseguida ascendía a 4 goles.

El primer golpe fue al comienzo nomás. A los 5 minutos Morel, que volvía al lateral en sustitución de Krupoviesa, subió por izquierda y le mandó el centro a la cabeza a Martín Palermo. El ex Estudiantes saltó en el area chica y ante la floja salida de Lucchetti, envió su frentazo al fondo de la red. Al producirse la jugada en el área chica, los jugadores locales asediaron a Bassi reclamando una supuesta carga de Palermo frente al arquero, que francamente no existió. El contacto estuvo presente pero no perturbó para nada la salida del portero del Taladro.

Obligado, Banfield salió a buscar el partido a campo visitante. Los de Llop cometieron un grave error, ya que a pesar de que Paletta le sacase una chance clara a Barrales, los descuidos en la defensa fueron mayores que las proezas en el ataque.
Palacio, que continúa en linea ascendente, era imparable por los costados. Dátolo e Ibarra lo nutrían bien y con facilidad detectaban los problemas de los laterales verdiblancos.

Sin subestimar los méritos propios, está más que claro que cuando te salen todas, te salen todas.
A los 21, Esteban Bujan, se haría un nudo saliendo desde el fondo y le entregaría una chance clara de gol a Palermo. Encima, el goleador estaba en su día. Con gran categoría, toque por encima de la salida de Luchetti, y a pesar del intento de Herner por sacarla de la línea, el juez de línea corría para el centro. Polémica otra vez, pero 2 a 0 en el resultado.

6 minutos más tarde, Gracián escaparía por la izquierda en el área y el chileno Figueroa lo tomaría del brazo cometiéndole un penal bastante claro. Como estaba en su tarde, el zurdo goleador volvió a tomar la responsabilidad por segundo partido consecutivo, y con tranquilidad convirtió con un disparo por bajo, débil y al medio del arco defendido por el Laucha Lucchetti.

Enseguida, Bassi volvió a ser protagonista en la tercera polémica del partido. Caranta tapó a Pavlovich y tras un forcejeo aéreo entre el arquero y Barrales, el árbitro anuló el tanto por una falta inexistente sobre el número doce.

Faltando 8 para finalizar la etapa, los desbordes de Palacio surtirían el efecto esperado. El bahiense escapó por derecha ante la marca de Broggi y le cedió a Gracián la chance de convertir su segundo tanto con la camiseta xeneize. El ex Velez no dudó, y definió con eficacia la oportunidad recibida.
Más no podían pedir los de Russo al finalizar el Primer Tiempo. El partido estaba liquidado con una ventaja inmensa y su rival no daba pie con bola. Los de Llop fallaban en todo lo que se proponían, y encima las desconcentraciones sufridas por la apabullante derrota parcial, crecerían en la Segunda Parte.

Rapidito a los 3 minutos, Boca se puso 5 a 0. Ibarra probó de lejos con potencia y Lucchetti con un rebote al medio le entregó a Palermo su cuarto gol en el encuentro. Martín, que había marcado solamente 2 goles en los últimos 12 partidos en torneos de Afa, se despachaba con 4 tantos recordando la tarde del torneo anterior cuando había marcado similar cantidad ante Gimnasia de La Plata.

Quedaba tiempo para más, y sobre todo si Boca apretaba el acelerador era evidente que el resultado podría aumentar.
De todas formas, como era de suponer, el ritmo del encuentro decayó. Los de Russo no tenían motivos para desgastarse sabiendo de que el Miércoles deben recibir al San Pablo por la Copa Sudamericana. A razón de esto, las modificaciones se pusieron en marcha. Ovaciones para Dátolo, Palacio y Palermo que dejaron la cancha en lugar de Cardozo, Boselli y Carlos Bueno, quien hacía su presentación con la azul y oro.
El uruguayo dejaría algunos destellos de movilidad y desmarque, pero nada del otro mundo.

Faltando 10 para terminar, Bassi volvería a equivocarse en favor de Boca. Pequeño roce contra Gracián y penal inexistente cobrado por el refería. Al no estar Palermo, Pablo Ledesma tomó la responsabilidad y fusiló a Lucchetti para decretar el 6to tanto del partido y el 6to en su cuenta personal en el Apertura.

Luego de esto poco más sucedió hasta el final del encuentro. Boca le metió media docena a Banfield y dió alardes de contundencia y oportunismo. Lo más importante, la recuperación del instinto goleador de Palermo que andaba dormido. ¿Será cosa de un partido o se tornará frecuente?. Boca lo necesita.

BANFIELD 0 - 6 BOCA


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